Nota de la redacción: por acuerdo con la entrevistada y para proteger la fase de distribución en la que se encuentra actualmente su película, publicamos esta conversación sin identificar el título ni el nombre de la directora.
Después de casi una década escribiendo y presentando proyectos a ayudas públicas, esta directora consiguió rodar su primer largometraje con un presupuesto que ella misma describe como "de milagro y favores". La película se ha movido ya por varios festivales nacionales y prepara ahora su estreno comercial. Hablamos con ella sobre el salto del cortometraje al largo, y de todo lo que nadie te cuenta antes de dirigir tu primera película.
"Escribí ese guion durante cinco años, entre otros trabajos"
¿Cómo fue el camino hasta conseguir rodar?
Larguísimo, y con muchos "no" por el camino. El guion lo empecé casi como terapia, sin pensar en si algún día se rodaría, y eso probablemente lo salvó: no estaba escrito para encajar en un formulario de ayuda, estaba escrito porque necesitaba contar esa historia. Luego sí, claro, hubo que adaptarlo a la realidad de lo que se podía financiar.
¿Qué es lo que más te sorprendió del rodaje?
Lo físico que es dirigir. Nadie te prepara del todo para lo agotador que resulta sostener, doce horas al día, la energía y la claridad que necesita un equipo para seguirte. Escribir la película es un ejercicio solitario; rodarla es exactamente lo contrario, y ese cambio de registro es más difícil de lo que cualquier escuela de cine puede enseñarte.
"Nadie te dice que el miedo no desaparece nunca del todo. Solo aprendes a rodar con él dentro, sin que se note demasiado delante del equipo."
Presupuesto ajustado, decisiones creativas
¿Cómo condicionó el presupuesto las decisiones de puesta en escena?
Todo. Y a la vez, curiosamente, eso también me obligó a tomar decisiones más interesantes de las que habría tomado con más dinero. No podíamos permitirnos ciertas localizaciones ni ciertos días de rodaje extra, así que reescribimos escenas enteras para que funcionaran con lo que sí teníamos. Alguna de esas soluciones de urgencia terminó siendo, sin que lo planeáramos, de lo mejor de la película.
¿Qué consejo le darías a alguien que está escribiendo su primer largo ahora mismo?
Que no espere a tener el proyecto "perfecto" para empezar a moverlo. Yo tardé más de la cuenta en atreverme a enseñar el guion, por miedo a que no estuviera listo. Y al final, lo que hace que un proyecto avance no es que esté perfecto, es que exista fuera de tu cabeza y alguien más pueda leerlo, opinar y ayudarte a hacerlo mejor.
Sobre el futuro
¿Ya estás pensando en la segunda película?
Con mucho más miedo que la primera, curiosamente. La primera la rodé casi sin saber si habría una segunda oportunidad, y eso me dio una libertad extraña. Ahora sé que la industria estará mirando, y eso pesa. Pero también tengo, por fin, la certeza de que sé rodar una película de principio a fin, y esa certeza no me la quita nadie.